domingo, julio 26, 2015

"El caso tequila" F.G. Haghenbeck

Es un trabajo sucio, pero paga la renta.

Todos tenemos una debilidad. Yo soy elitista, tengo muchas. Las historietas son una de ellas. Resultan divertidas , fáciles de leer cuando uno está inspirado en el baño, y poco pretenciosas. Son el reflejo de lo que es mi vida. Por eso no me extraña mi poca suerte con las mujeres. Nadie se quiere comprometer con un personaje de cómic.

 El saber que tú fuiste el mejor, que hubo otros que lo intentaron pero no lo lograron. Que eres una persona única en el mundo, alguien con un don.

Me molestaba ser yo, pues era el único que no creía en mí.

Algunas veces debes aprender a pedir ayuda.

Pensé que, si fumara, sería el momento idóneo pata hacerlo. Era una lástima tener el instante, la razón y el paisaje, más no el gusto por el tabaco.

Un amigo nunca es una imposición.

domingo, julio 12, 2015

Gracias por el fuego. Mario Benedetti

¡Qué cosa aburrida debe ser el pecar cuando se es ateo! Realizar lo pecaminoso sin que nadie te pida cuentas.

La beso como podría morderla , y a veces la muerdo, o comérmela y masticarla y digerirla. Porque hay una desesperada necesidad , casi diría una obligación de marcar al otro, a la otra, aunque sea con los dientes, y aunque alguno de estos sea postizo. Dejar una marca propia es cosa de vida o muerte, o de muerte solamente, porque la intención subterránea es traspasar la muerte, es seguir existiendo después del fin.

¿Será que después de los cuarenta se llora más fácilmente que a los ocho?

Ya me tocó nacer en un país de mierda, yo le correspondo.

Para matar a un tipo hay que despertarse cornudo, o tener huevos, o estar borracho. Y ustedes toman Coca-Cola.

...porque uno va adquiriendo conciencia de sus órganos a medida que empiezan a doler...

Quizá se tenga la sensación de que el tiempo comienza a transcurrir a una velocidad vertiginosa, de que uno cierra los ojos por un instante y cuando los abre ya ha pasado medio día.

La verdad es que sé que no voy a cambiar, que no voy a tomar ninguna decisión tajante, dramática.

No sé exactamente si es miedo a la miseria, a la inseguridad o al desprecio de los otros. Tal vez sea menos digno que todo eso. Tal vez sea simplemente miedo a la incomodidad, a la falta de confort. Porque cuando pienso que mi vida es gris, tediosa y rutinaria, no se me escapa que la rutina incluye una serie de cosas insignificantes, pero agradables.

Las cosas insignificantes, pero agradables, pasan a ser estímulos de primer grado.

Creo que la gente se olvida a menudo de su ombligo. Si esto lo pesca un psicoanalista, deducirá probablemente que el hombre quiere olvidarse de su origen.

Hoy hubiera necesitado un cielo gris.

Me casé con susana porque pensé que Eso no existía, es decir, resignado a que Eso no existiera.

Si yo pienso mucho, me pongo triste, me desanimo, me siento repentinamente vieja.

Así como yo pienso y repienso, y siempre ando alrededor de seis o siete imágenes: el Viejo, Dolores, este país casi indescifrable, Gustavo, por supuesto Susana, la idea de la muerte, Dios o lo que sea; así como yo giro alrededor de mi centro, y creo que el mundo empieza y acaba en mí, que todo existe en función de mis dudas, así también cada uno de esos pobres diablos cree que su drama es el Gran Drama, cuando en realidad a nadie le importa un carajo.

... porque yo no sé decir las cosas que siento, pero reconozco cuando alguno es capaz de decirlas por mí.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Sí. El sexo es el único sucedáneo de la imposible felicidad, esta que sólo alcanzan los moluscos; el sexo es lo único que da, por instantánea que sea, la sensación de plenitud.

Una cosa es ser bueno y otra muy distinta que lo tomen a uno por idiota.

Ya lo enseñaron los clásicos: la inocencia es el mejor condimento de la lujuria.

Si me dice que sí, será un buen recuerdo para mañana y para pasado.


¿Vos también tenés tus problemas, verdad?
¿Quién no?
Pero no hablas de ellos.
¿Para qué?
Uno se libera un poco.

...que no le perdono haber destruido la imagen suya que admiré, que quise, que necesité.



jueves, julio 02, 2015

La fiesta de la insignificancia. Milan Kundera

Una sonrisa de compasión y de desprecio.

A luchar para salvar su muerte.

El ser humano no es sino soledad... Una soledad rodeada de soledades.

La insignificancia, amigo mío, es la esencia de la existencia.